Científicos anuncian una destrucción planetaria inminente e irreversible

Hannah Sanel

07 JUNIO 2012 | Imágenes: pxfuel.- Las predicciones del fin del mundo no son plantas que suelan crecer en laboratorios, y resulta insólito que un grupo de prestigiosos científicos anuncien algo semejante. Pero de la bola de cristal de la ciencia es de donde viene esta noticia tan alarmante (¿o alarmista?) que anuncia el colapso planetario en un futuro estremecedoramente cercano, de no más de unas pocas décadas.

De punta pone los pelos la advertencia que ha publicado en la revista Nature este equipo internacional de 22 renombrados científicos, quienes no dudan en afirmar que el mundo, tal y como lo conocemos, tiene los días contados. Tres son las principales causas: nuestro desmedido consumo de recursos y la consiguiente destrucción de hábitats naturales, el cambio climático y, como tercer factor, la imparable superpoblación.

Si no se remedia in extremis, la Tierra acabará cayendo al fondo de un abismo del que ya nunca podrá salir. Traducido a cosas concretas, esto significa que si no se detiene la atroz actividad humana, en cuestión de varias décadas nos veremos abocados a un colapso inminente e irreversible de los ecosistemas naturales. Resultado: la humanidad se las verá negras ante un «nuevo régimen para el que no estamos preparados», con una bestial inseguridad alimentaria y de agua potable, tremendas sequías, más enfermedades infecciosas, una pandémica extinción de especies y de poblaciones desplazadas que abandonarán sus hogares y deambularán en cantidades ingentes, «como nunca hemos visto en la historia».

 

 

El informe recuerda que el planeta ha sufrido cinco extinciones masivas relacionadas con cambios climáticos, con el resultado de transformar sus características por completo. La última tuvo lugar hace unos 14.000 años, cuando un tercio de la superficie terrestre perdió la capa de hielo del último período glacial. Ahora, durante este periodo de estabilidad, surgió la civilización humana y ha llegado a un punto de desarrollo que provocará un nuevo gran cambio que amenaza gravemente su supervivencia como especie. Amén, por supuesto, de la destrucción del entorno que supondría este colapso planetario.

Situación crítica sin vuelta atrás

De producirse, la Tierra pasaría, siempre según los científicos, a un nuevo estado que marcaría el principio del fin. Por lo tanto, la pregunta del millón es cómo evitarlo, y la respuesta pasa por detener el terrible impacto que estamos infligiendo a la naturaleza. En porcentajes, encontramos que sólo el ser humano utiliza hasta el 40 por ciento de la producción primaria mundial (limitando el acceso de otras especies a los recursos) y para más gravedad consumimos combustibles fósiles, contaminando de lo lindo (se eleva el CO2 hasta alcanzar una concentración atmosférica de un 35 por ciento, y también acidifican los océanos, cuyos hábitats son víctimas de terribles derrames de petróleo). Pues bien, tal y como nos explica Eloy Revilla, uno de los autores del estudio, «si estos impactos llegaran a superar el 50 por ciento, incluso las áreas inalteradas del planeta sufrirán importantes consecuencias».

 

 

Podemos seguir tirando el hilo, y si la superpoblación prosigue, la ciencia estima que hacia el 2025 la mitad de los recursos naturales habrán desaparecido, aumentando hasta el 55 por ciento en el 2045, entrando en un punto crítico, con un suma y sigue que no se detendrá. Es decir, los sistemas ambientales habrán sobrepasado sus límites biofísicos y las consecuencias irán de mal en peor.

Todavía se desconoce lo que ocurrirá cuando se llegue a esta situación, pero de lo que no hay duda es de que «debería preocuparnos muy seriamente», pues la masa forestal no podrá seguir almacenando CO2 y la falta de alimentos en tierra y mar también será catastrófica.

Prevención in extremis

Aún siendo ciertas, las noticias alarmistas no suelen provocar respuestas comedidas, sino pavor o su completo contrario, un total pasotismo. En esta ocasión, sin embargo, el tremendismo que conlleva anunciar un próximo colapso planetario viene acompañado de medidas preventivas que le dan verosimilitud. Entre otras cosas, la solución exigiría reducir la población humana y dejar de expoliar los recursos del planeta.

El plan de emergencia que proponen los científicos intenta evitar que lleguemos a ese punto de no retorno que alcanzaríamos en breve de seguir como hasta ahora. En este plan, por lo tanto, no sólo hay controlar la superpoblación mundial, sino que también habría que apostar por una doble eficiencia, en lo energético (fuentes renovables) y en la producción alimentaria. Y, evidente, habría que cuidar los ecosistemas naturales, sobre todo evitando el deterioro de los parajes que todavía no ha pisoteado el ser humano. Es decir, impidiendo que el ser humano ponga sobre ellos ni un sólo pie o, todavía mejor, ni un sólo pensamiento. Un difícilísimo reto, si no imposible.

 

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